La Costa Rica que queremos
28 enero, 2010 Publicado en PensamientoEl final de una campaña política, no siempre es el mejor momento para unas reflexiones de tipo conceptual o ideológico.
No obstante, en ese nivel más reflexivo, es oportuno recordar que más allá del compromiso esencial y de siempre con el sistema democrático de organización política y la lucha contra la pobreza extrema y la desigualdad social que es el mensaje fundamental de la Proclama de Santa María de Dota, en medio de la guerra civil, por cincuenta años el PLN defendió desde su fundación un modelo de desarrollo para nuestra sociedad que postulaba la necesidad del proteccionismo y la sustitución de importaciones, como una forma de superar la dependencia del café y el banano, alcanzar niveles de producción industrial, fortalecer el empresariado nacional y generar, por la vía de la producción de riqueza y el empleo bien remunerado, una sociedad de clase media y oportunidades. Por esa vía e inspirados en el pensamiento de la CEPAL, el país se metió agresivamente en el proceso de integración de Centro América, a la vez que consolidó con el apoyo de otras fuerzas sociales y políticas, especialmente los social cristianos, el Estado Social de Derecho con el que se complementó y desarrolló la Constitución Política de 1949.
A ese modelo de desarrollo, se opusieron los grupos conservadores que anhelaban el poder de los viejos tiempos y la extrema izquierda entregada a una defensa irracional de la Revolución Cubana.
Pero el mundo cambió y no se quedó estático. La aldea global se transformó y una formidable revolución científica y tecnológica, desde los años ochenta del siglo pasado, nos puso frente a la alternativa de sucumbir en un mercado regional reducido o asumir con inteligencia la globalización y la inserción en la economía internacional, la apertura y el libre comercio. Paralelamente, en el orden político mundial, se derrumbó el comunismo y la Unión Soviética, excepto en Cuba, Corea del Norte y en los sueños demenciales y caribeños de un populista teniente coronel del sur. Una impresionante y democrática Unión Europea de 27 países, incluyendo las naciones liberadas de la Europa del Este, emergió como factor de equilibrio mundial, a la vez que la China, la India y Brasil asumieron y para beneficio de todos los países en desarrollo, su papel de potencias emergentes. Mientras desde Costa Rica asistíamos como simples espectadores a ese impresionante cambio y nos alegrábamos por el triunfo de las ideas de la democracia y la libertad en el mundo, por negligencia se nos metió por las costas y hasta el Valle Central, el narcotráfico con sus secuelas de criminalidad, violencia y corrupción que hoy padecemos.
Otro mundo, otras realidades, otros retos y un par de aguas político y de modelo de desarrollo económico, ineludible de asumir y enfrentar, para un partido político que, como el PLN, asumió con responsabilidad histórica y desde sus orígenes, el reto de hacer gobierno, romper mitos y mirar siempre hacia las estrellas como decía en sus escritos don Pepe Figueres, hacia adelante, siempre hacia adelante, sin desviaciones hacia la derecha reaccionaria o hacia la izquierda anquilosada, como nos señala ahora con determinación la primera mujer Candidata a la Presidencia de la República.
Claro que no ha sido fácil este proceso y por supuesto que, entre nosotros y entre quienes se han ido y quienes han llegado, ha habido mucho debate, confrontación de ideas y de fuertes liderazgos. Es una verdad real que no siempre hemos estado de acuerdo, entre nosotros, con facetas y decisiones de este proceso y que esas realidades de la política han producido heridas, unas más fuertes y apasionadas que otras. Ser el único partido político permanente e ideológico de Costa Rica, no es fácil, en un momento de la historia en que el signo de los tiempos es la crisis de los paradigmas conocidos y la necesidad de avanzar y superar las exigencias del siglo XXI.
Pero si algo debe estar claro es de que, quienes estamos en esta trinchera y quienes, desde esta Casa Política apoyamos con entusiasmo el liderazgo y la candidatura de Laura Chinchilla, estamos convencidos con ella de que las nuevas exigencias del cambio, la apertura y la modernidad que asumimos como un reto ineludible, son a la vez plenamente compatibles con el reformismo histórico, el compromiso social, la lucha contra la corrupción y la visión social democrática del país que queremos en el PLN. Aquí nadie ha perdido el camino, ni la ruta. Ni los de ayer ni los de hoy.
Debe estar loguado para enviar un Comentario.