Blog de Fernando Berrocal

¿Por qué soy liberacionista y por qué aspiro a la Candidatura Presidencial para las elecciones de febrero del 2010? (I)

Enviado el 18 Agosto, 2008    Pensamiento | Sin Comentarios »

Al iniciar la pre campaña como un espacio de comunicación libre con las y los costarricenses y  con las y los compañeros del partido Liberación Nacional,  me  parece que quien aspira a levantar la gloriosa bandera verde, blanco y verde de nuestro movimiento político, tiene obligadamente que buscar en las profundidades de su espíritu, revisar su hoja de servicios al partido y a Costa Rica, definir sus referencias partidarias internas y establecer, con transparencia, sus propias verdades y propuestas.

Desde ahora hasta que se concluya el proceso interno en el 2009,  es lo que me propongo hacer, y el pueblo  definirá libre y sin presiones de ninguna autoridad superior, la candidatura presidencial para las elecciones de febrero del 2010 y el grupo de compañeras y compañeros que asumirán los principales cargos de responsabilidad en el próximo gobierno y en la Asamblea Legislativa.

La respuesta a estas dos preguntas esenciales, en mi caso personal, requiere un poco de historia íntima y familiar, tanto como poner en perspectiva mis años de militancia leal al Partido Liberación Nacional y de servicio, desde la función pública y como liberacionista, a nuestra querida Costa Rica.  Así que a partir de hoy, y durante varias semanas estaré repasando está historia con Uds.

Empieza esta semana con mis origenes como liberacionista y quienes influenciaron mi pensamiento y son mis referentes.

Mis orígenes familiares

Pertenezco a una familia con profundas y antiguas raíces en la vida nacional, fuerte y emotivamente calderonista, vinculada activamente a las luchas por la reforma y la seguridad social de los años cuarenta. Mi padre tenía otra visión del país. Aunque médico y colega del Dr. Calderón Guardia, a quien en lo personal admiraba y respetaba, nunca le pareció correcta su alianza con los comunistas. Mi padre admiraba a don Chico Orlich y pensaba que ese era el modelo de político que necesitaba Costa Rica: un hombre honrado y de trabajo, pragmático, campechano y buena gente, que no necesitaba para vivir de la política y que su propósito, en la vida pública, era únicamente servirle al país. Mi infancia, en el núcleo familiar, se desarrolló entre esa tensión de enfoques políticos, propio de las décadas que siguieron a la Revolución de 1948. La tolerancia política, fue una de mis mayores herencias familiares.

El padre Benjamín Núñez.-

Quien cambió todas las cosas fue el padre Benjamín Núñez, amigo cercano de la familia y quien, poco a poco, cuando  ingresé a la Universidad de Costa Rica, inclinó definitivamente mi balanza personal, primero hacia las posiciones  orlichistas  de mi padre y, luego, hacia una activa y crítica militancia en la Juventud Liberacionista. Aún recuerdo aquella tarde en que casi de la mano y con orgullo de padre y mentor ideológico, el sabio profesor de sociología me llevó a las viejas oficinas del partido, a un lado de la cantina Morazán, a una reunión con  Daniel Oduber y  Luis Alberto Monge. Ese día me hice liberacionista y, desde entonces, en las buenas y en las malas, en los triunfos y en las derrotas electorales,  en el gobierno o en la oposición, el partido Liberación Nacional ha sido mi  única casa y el único referente político de mi vida, hasta el presente.

Mis otros referentes políticos

No he sido, sin embargo, un militante típico ni fácil. Del padre Benjamín heredé esa actitud crítica e incómoda de cuestionar siempre y de anteponer los intereses del país, a los intereses subalternos de la política partidaria y, sobre todo, a los tremendos engaños del poder. Esa actitud crítica e independiente y ese camino político, me llevó hacia las otras dos personas que más han influido en mi proceso de formación política: Alfonso Carro y Rodolfo Solano Orfila. Don Alfonso fue siempre mi referente intelectual y lo acompañé en Fuerza Verde, como un movimiento de protesta partidaria. Rodolfo, mi vecino  y amigo grande en el barrio Otoya de San José, en donde nací y viví muchos años, fue sin duda alguna mi más directo referente ético e ideológico dentro del partido Liberación Nacional.

Cuando había terminado la universidad, otros dos compañeros mayores influyeron decisivamente en mi formación política: el doctorcito Castillo y Alberto Fait. Carlos Manuel fue  mi inspirador cuando él todavía estaba al frente de la SIECA en Guatemala, guiando mis pensamientos sobre asuntos de integración centroamericana. Con Alberto Fait entré en relación directa, más adelante, en la segunda campaña de Luis Alberto Monge, la que nos llevó al gobierno de 1982 a 1986. Lo digo porque así lo siento: Alberto Fait es una de las personas más inteligentes y racionales que he conocido en mi vida política. La historia del partido Liberación Nacional y la de Costa Rica sería otra si Carlos Manuel y Fait, con sus conocidas diferencias de personalidad, hubieran sido, como se lo merecían los dos, Presidentes de la República.

El padre Benjamín,  don Rodrigo Facio,  don Alfonso Carro,  Carlos Manuel,  Alberto Fait,  Rodolfo Solano Orfila, por distintas razones, no llegaron a la Jefatura del Estado, pero todos ellos sin duda alguna dejaron una huella indeleble y perdurable en el Partido Liberación Nacional y, más que eso, en el pensamiento social democrático costarricense. Sin ellos, no se entendería lo que es y lo que ha sido  Liberación Nacional en la historia de Costa Rica

Ellos son mis más queridos referentes partidarios y a ellos rindo tributo de cariño, respeto y admiración, en este momento particular de mi vida y de la historia del partido Liberación Nacional.

Continuaré la próxima semana.

Quiera Dios

Enviado el 14 Agosto, 2008    Pensamiento | Sin Comentarios »

Plan Nacional de Lucha contra las Drogas

Quiera Dios que la dramática y cierta información de La Nación de este lunes, en primera página, “100.000 arrestos por crack en ocho meses”, haga finalmente reaccionar al gobierno y que, con carácter de urgencia, se formalice y ejecute un verdadero Plan Nacional de Lucha contra las Drogas. El Presidente Oscar Arias todavía tiene  tiempo suficiente para cambiar radicalmente las cosas y desarrollar, en forma integral y coordinada, políticas eficaces de prevención, rehabilitación e inserción en la sociedad de las víctimas del narcotráfico y las drogas en Costa Rica.  

Lo primero es declarar en un Decreto Ejecutivo la  gravedad de la situación y reconocer que estamos ante un problema de salud pública y no solo de seguridad. Esto es fundamental, porque hemos vivido bajo la equivocación de considerar que se trata, solamente, de un asunto de policía y eso no es así. Por supuesto que es fundamental la lucha contra el narcotráfico y su profundización constante, en el ámbito del Ministerio de Seguridad Pública y que, al respecto, la administración actual ha evidenciado firmeza y determinación. Pero el problema no se agota con la captura de grandes cantidades de droga. El problema radica en que, desde hace muchos años,  la parte de más mala calidad de esa droga se ha quedado en el territorio nacional y que, con ella, se fabrica el crack y que esta droga es violentamente adictiva y que miles y miles de costarricenses, se han transformado en adictos y que la adicción es una enfermedad y que las enfermedades se curan en clínicas y hospitales y no en las cárceles, como con simpleza y desconocimiento piden los que solo piden “mano dura”, por ver el árbol y no el bosque. Por indiferencia de las autoridades o por lo que sea, este criminal proceso de años quebró las bases de nuestra sociedad y, ahora, estamos ante una verdadera emergencia nacional. Esa es la verdad.

El IAFA no puede sólo contra esta enorme crisis de salud pública. Sin la participación activa y rectora de la Caja Costarricense del Seguro Social que es la única institución con recursos y capacidad, profesional y física, para liderar el plan, cualquier esfuerzo serio resultará una aspirina frente al dolor de un cáncer social de dimensiones nacionales y que, como bien lo señala en su crónica el periodista Nicolás Aguilar, cruza transversalmente el tejido social atacando a muchachas y muchachos, pero también a médicos, abogados, educadores, ricos y pobres, en las ciudades y en los campos, por miles hasta no dejar una sola familia en este país que no esté afectada por la pandemia de las adicciones. El plan, además, debe tener un centro ejecutor y coordinador al más alto nivel político, en la misma Casa Presidencial, para que se ejecute y se haga efectivo, porque en este país nada se mueve si no hay una autoridad que haga efectivas las decisiones y  rompa, literalmente, la desidia y el inmovilismo de la burocracia y  la cultura del no se puede y el más tarde lo hacemos. El plan, además, debe tener un alto contenido preventivo, por medio del Ministerio de Educación Pública, en escuelas y colegios, para que desde el inicio del ciclo escolar, los jóvenes entiendan, se preparen y  organicen para defenderse de los mercaderes de la droga. El problema es integral y así debe concebirse y ejecutarse, mientras la Fuerza Pública, el OIJ y el Ministerio Público, hacen lo propio en el ámbito de la seguridad nacional y la seguridad ciudadana.

¿Y de donde sacar los recursos para comenzar? De los $14 millones de dólares incautados a los propios narcotraficantes que siguen depositados en el Banco de Costa Rica generando intereses para el ICD. Ahí están esos recursos  para ser apalancados inteligentemente, como se propuso hace más de un año. Si la Casa Presidencial le pusiera a este proyecto y a los otros sobre seguridad ciudadana que están en la Asamblea Legislativa, tanto interés y presión de agenda como al TLC y las leyes complementarias, tendríamos al final un balance de buen gobierno entre lo económico y lo social, la seguridad y lo humano y familiar. De eso se trataba el Programa de Gobierno que se ofreció a los costarricenses en el 2006.

Mi compromiso con Liberación Nacional

Enviado el 4 Julio, 2008    Pensamiento | Sin Comentarios »

Mi compromiso con  Liberación Nacional

Estimados compañeros liberacionistas, empiezo con este, una serie de mensajes destinados a difundir entre ustedes mis compañeros de Partido, mi pensamiento y mis compromisos., con ustedes y con Costa Rica.

Como decía nuestro querido compañero fundador,  y ex Presidente de la República Daniel Oduber Quirós:

“La responsabilidad del político está directamente relacionada con la definición. Un político que no se define ante su época y ante la juventud, es un calculador o un cobarde, y no podrá jamás esperar apoyo de esa juventud”

Nuestro partido nació a la vida política y se nutrió del pensamiento de nuestros fundadores, con el Centro para Estudios de los Problemas Nacionales, el estudio y el intercambio de ideas han sido la base que nos ha permitido llevar a Costa Rica por la senda del desarrollo en el siglo XX, y la senda del futuro en este siglo XXI.

Creo firmemente en los ideales de solidaridad, justicia, democracia, y libertad que inspiran nuestro credo socialdemócrata.

Creo en el estudio, el análisis y el debate como herramientas indispensables para nutrir nuestro pensamiento.

Creo en la capacidad de mis compañeros de Partido para recuperar el auténtico pensamiento Liberacionista.

Creo en la vocación democrática de los costarricenses que nos permite disentir y enriquecernos del pensamiento de cada uno, dentro de un marco de mutuo respeto.

Creo que las  riquezas naturales de mi país, son de todos los costarricenses, que  han de explotarse de una manera sensible y en beneficio de todos los ciudadanos de este país.

Creo en un Estado sólido y dinámico, que participa e interviene en la economía, garantizando una justa distribución de las riqueza, y estimulando la producción nacional.

Creo en la banca nacionalizada y en la banca de desarrollo, como herramientas de estímulo y desarrollo económico y social.

Creo que los recursos naturales, y su uso como un derecho de todos los costarricenses y creo que su valor trasciende el precio de mercado.
Creo en la Cultura, como expresión de un pueblo y creo en el deber del Estado de apoyar su desarrollo y estimularla en todas sus expresiones.

Creo en la educación pública gratuita y obligatoria, y en el fortalecimiento de ella como instrumento indispensable de nuestro desarrollo y democratización social.

Creo en el derecho de los ciudadanos a la salud, en el seguro social y en la medicina universal, de calidad y excelencia como obligación y responsabilidad de un estado que se preocupa por sus ciudadanos.

Creo en la seguridad y el derecho de los ciudadanos a vivir en un país libremente y sin temor a ser víctimas de la violencia e inseguridad.

Creo en los jóvenes de mi partido y de mi país, y en el derecho que tienen de conocer sus raíces, vivir su identidad nacional, contribuir al desarrollo e incorporarse a la vida política nacional.

Creo en la mujeres de mi partido y de mi país y en su derecho a incorporarse en la vida política y económica en igualdad de condiciones y oportunidades.

Creo en la modernización de nuestra infraestructura, como herramienta para asegurarnos un desarrollo eficiente y sostenible.

Creo en la inserción de nuestra economía en el mercado mundial, y la excelencia de nuestros profesionales y trabajadores que nos permiten competir con ventaja.

Creo en la producción nacional, como muestra de un pueblo que es capaz, disciplinado y creativo, y creo en el deber del estado de fomentar de manera solidaria dicha producción.

Creo en el movimiento cooperativo, como forma de organización económica que representa un acceso democrático a los medios de producción y forma eficiente de distribución de la riqueza.

Creo que mi país puede desarrollarse de manera sostenible y en armonía con la naturaleza,

Por eso mi compromiso con Liberación Nacional, y especialmente con el pueblo de Costa Rica  es a dar mi mejor esfuerzo para lograr que la participación política sea democrática e inclusiva.

A volver a retomar los principios socialdemócratas que inspiraron a nuestros fundadores.

A ser honesto y transparente en la actividad política y pública.

A dirigir sin descuidar el diálogo.

A fomentar el intercambio de ideas y la lealtad a los valores.

A permanecer en contacto con mi pueblo y mi partido.

A ser consecuente con mi pensamiento y mis compromisos.